Vivienda y ciudades después de la pandemia

Por: Miguel Cavero Velaochaga 
(Director de Inmobilex) 

Conforme transcurren los días de la pandemia, crece el número de personas cuya salud es afectada en todas las ciudades de América Latina.

A la vez, el impacto económico de las decisiones gubernamentales muestra situaciones que eran “toleradas” por los gobiernos o las sociedades que hoy requieren urgente abordaje con políticas públicas integrales o multidisciplinarias no limitadas a emitir normas.

Día a día, vemos las consecuencias de la (permanente) ocupación espontánea de la periferia de Lima, ante la necesidad de “un lugar para vivir”, acorde a la economía personal y debido a la inexistencia de una política de vivienda masiva y técnicamente asistida.

Hoy retoma actualidad lo señalado en 1987 por Jean-Claude Driant y Gustavo Riofrío en ¿Qué vivienda han construido? Nuevos problemas en viejas barriadas (https://bit.ly/3faMi9k): “… la vivienda (en Lima) se produce por medio de la autoconstrucción espontánea de los pobladores y sin la asistencia técnica del Estado”, y “el Estado no puede eludir ahora la responsabilidad que le toca en apoyar a la vivienda popular que se construye”.

Además, tras una política nacional de formalización de la propiedad cuantitativa en las periferias, quedó pendiente tanto para el Estado como para los pobladores gestionar el acceso a servicios en estas zonas tituladas.

Tal vez se llegó a percibir el título como “suficiente”, dejando de organizarse para obtener desarrollo de su entorno territorial, como bien detallan Dammert, Robert y Vega Centeno en un Boletín del IFEA (2017) (https://bit.ly/3fbWChf). Sin vivienda adecuada ni servicios de agua potable cualquier virus hará vulnerable la periferia.

Un informe de Grade, elaborado por Álvaro Espinoza y Ricardo Fort (https://bit.ly/2KRQAVa), señala que “al menos 52% de habitantes de las ciudades viven en barrios urbanos marginales/vulnerables”, proponiendo “inversión masiva en infraestructura urbana”. A la vez, deja en evidencia que “la baja densidad” y el “mal diseño urbano” elevan los costos de esta.

Densificar es una alternativa por evaluar. ¿Será mejor más familias en un predio con servicios que una familia en un predio sin servicios? Pero ello no solo es promover verticalización (más edificios o condominios) u otorgar subsidios. Sin duda, existe un desafío enorme para la urbanización y el diseño de espacios públicos en las ciudades pospandemia en los que la regulación urbanística debe tener un papel esencial.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Juzgado Lima Este

Jueces especializados dictarán medidas de protección ante violencia familiar

Certiadulto: Certificado Único Laboral para personas adultas (Decreto Legislativo Nº 1498)