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Financiamiento para startups

RICARDO DE LA PIEDRA CALLE

RICARDO DE LA PIEDRA CALLE
Abogado. Ponente del Congreso Internacional de Derecho Corporativo de la Universidad de Lima. Socio del Estudio Muñiz. Abogado por la Universidad de Lima – Magna Cum Laude (2009). International MBA – IE Business School.

La intensidad y complejidad con la que vienen desarrollándose las startups en el mundo no son ajenas a nuestro país. Nuevas tecnologías y modelos de negocio para generar disrupción en industrias tradicionales –y en algunos casos, crearlas– surgen con frecuencia. Estas nuevas tecnologías y los millones de dólares que representan nos asombran, pero se debe considerar todo el proceso por el que pasaron los emprendedores para conseguir resultados.

Desde la germinación de la idea hasta el éxito del producto o servicio, puede haber un sube y baja de éxitos y fracasos. Instagram, la red social de moda, nació usando como base la aplicación Burbn, el primer intento fallido de sus creadores. Un ejemplo más conocido es el caso de Steve Jobs, quien incluso fue despedido de Apple, su propia compañía, para luego fundar Pixar y retornar una década después a reflotarla.

Imaginemos el escenario: tenemos una idea de negocio, pero fallamos. La corregimos, pero volvemos a fallar. Volvemos a adaptarla y, finalmente, tras mucho esfuerzo, logramos que tenga aceptación en el mercado objetivo. Necesitamos fondos para llevar a cabo el emprendimiento, y para eso hemos practicado el famoso elevator pitch una y otra vez para utilizarlo, aunque con poco éxito. La forma de financiar el negocio es uno de los principales problemas que afrontan los emprendedores al tratar de inyectar capital a sus startups.

En atención al tipo y perfil del emprendedor, la industria y la ratio de endeudamiento propuesto (además de los ahorros personales y préstamos de familiares o amigos cercanos), las principales formas con las que cuenta una startup para financiar su desarrollo son las siguientes:

◗ Préstamos tradicionales. Para efectos prácticos, nos centraremos en las dos formas principales de préstamo: créditos garantizados y no garantizados. Los préstamos garantizados otorgan al emprendedor una mejor tasa de interés. Muchas veces, las startups no tienen bienes propios, por eso, usualmente, los emprendedores dan en garantía sus propios bienes (ya sea a título de terceros o aportándolos a la sociedad) para acceder a estas tasas. Los préstamos no garantizados, por su parte, podrían requerir una garantía personal, lo cual puede ser bastante peligroso si el negocio no prospera o el riesgo no es controlado.

◗ Inversionistas ángeles. Se conoce como inversionistas ángeles a individuos con un alto patrimonio y que se encuentran en búsqueda de oportunidades de inversión. Con el paso del tiempo, los inversionistas ángeles se han formalizado mediante redes, asociaciones y universidades, tanto en el ámbito local como internacional, por lo que se vuelve más fácil para los emprendedores presentarles sus ideas de negocio. Un punto importante es que, a diferencia de un préstamo bancario, el inversionista ángel puede ofrecer su experiencia, consejos e ideas para el desarrollo del negocio, puesto que, finalmente, tiene un interés real en que este prospere a fin de tener el mayor retorno posible para su inversión. En sus inicios, Uber obtuvo un monto considerable de financiamiento mediante inversionistas ángeles.

◗ Venture capital. En casos en que los accionistas de la startup están dispuestos a emitir acciones y, por lo tanto, incorporar a un nuevo socio, el financiamiento vía venture capital (VC) parece ser una excelente opción. Por medio de pitchs del negocio a estas firmas se pueden obtener los fondos necesarios para el desarrollo de la empresa. ¿El beneficio? La sofisticación y el soporte que le puede dar al negocio el tener una firma de VC de respaldo. El aspecto negativo de este método –además de la distribución del accionariado con un tercero– es que las firmas de VC usualmente apuestan por negocios de crecimiento acelerado y con algo de estabilidad. Pocas veces apuestan por negocios recientemente constituidos, precisamente por el tiempo que le dedicarán al crecimiento de la startup. Deliveroo y Monzo son startups que optaron por esta vía con éxito.

◗ Crowdfunding. Una forma adicional es conocida como crowdfunding, sistema mediante el cual se obtiene financiamiento colectivo para el desarrollo del proyecto desde una plataforma en línea. Si bien en el Perú este modelo todavía se encuentra en una etapa joven, en el extranjero plataformas como Kickstarter funcionan con mucho éxito. A fines del 2018 había financiado alrededor de 150,000 proyectos, levantando casi cuatro mil millones de dólares de capital a nivel global. La forma es simple: se publica y difunde un proyecto mediante la plataforma (con un monto-meta y plazo) y las personas que tienen interés en que se desarrolle aportan fondos. En este momento, tenemos en el Perú un proyecto de ley para regular el crowdfunding como financiamiento participativo financiero, por lo que deberíamos tener novedades en el corto plazo.

◗ Iniciativas del Estado. Si bien no es una forma de financiamiento en sí, existe una iniciativa del Ministerio de la Producción (Produce) para apoyar los emprendimientos nacionales. Por medio de StartUp Perú, se llevan a cabo concursos y en algunos casos se otorgan líneas de financiamiento para startups e incubadoras. Como se puede observar, obtener financiamiento es una de las tareas más complejas para los emprendedores de startups; sin embargo, existen muchas opciones.

Lo ideal es mantener la mente abierta para fuentes de financiamiento alternativas y considerar qué porcentaje del accionariado está dispuesto el emprendedor a otorgar a cambio del capital y, en ciertos casos, a tener un socio estratégico en el negocio.

Fuente: Jurídica

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