Pandemia y formalización de las empresas

Edmundo Lizarzaburu Bolaños
Por: Edmundo Lizarzaburu Bolaños, profesor de la carrera de Administración y Finanzas de la Universidad ESAN 

La formalización es un concepto potente, la Real Academia Española (RAE) la define así: formalizar un negocio, una propuesta. Dar carácter de seriedad a lo que no lo tenía. Representar algo, como ideas, informaciones o conocimientos, con los recursos formales de un sistema.

De acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la formalización empresarial está relacionada con el ingreso de las empresas en la economía del país, evidenciándose, por ejemplo, en el pago de impuestos, empleo formal, aspectos de salud, entre otros.

Cuando una empresa es formal, paga impuestos, tiene trabajadores en planilla, hace aportes de salud, jubilación, aspectos que contribuyen a una mayor recaudación y a obtener mayores recursos que nos ayuden a superar situaciones adversas como la que vivimos.

La formalización en el contexto actual debe venir acompañada de acciones “potentes” que motiven a los empresarios a dejar “lo informal” y pasar a lo “formal”. Una manera importante de hacerlo es dando a conocer a detalle qué se hace con los impuestos (un dashboard del uso del recurso). Asimismo, establecer de manera escalonada beneficios o “acciones de promoción” tales como:

• Pagos del impuesto general a las ventas (de menos a más).

• Pago de la renta mensual, producto de la venta y la renta anual a la utilidad.

• Cobertura de un porcentaje del pago a EsSalud, o partiendo primero por acceso al SIS, es decir, dar alternativas, pero claras.

• Deducciones concretas, auditables con la finalidad de promover el empleo para jóvenes, todos en edad empleable.

• Incorporar la digitalización y controles biométricos para dar seguridad a las operaciones, así como generar ahorros de transaccionalidad.

• Sanciones claras y “concretas”, no punitivas, sino desde el punto de vista de que cumplir genera un beneficio y no hacerlo ocasiona el “cierre de puertas”.

¿Cómo podemos empezar? Estableciendo zonas para generar proyectos claves, como norte, centro o sur del Perú. ¿De dónde pueden salir los recursos? De instituciones multilaterales u organismos internacionales como: el BID, Banco Mundial, Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), Naciones Unidas u otras entidades que puedan financiarlos.

La formalización de las empresas debe analizarse en el contexto de un proyecto, con temporalidad definida (micro, corto, mediano y largo plazo), alcance y objetivos (definidos, concretos y con compromiso), indicadores de avance (si lo puedo medir lo puedo gestionar), medidas de control (monitorear siempre es clave para ver desviaciones o distorsiones), gestión de riesgos (de manera holística y transversal) y, sobre todo, un adecuado manejo de información y promoción.

Fuente: El Peruano

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