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Por: Fernando Valdivia 
(Abogado) 

La primera recomendación de la Organización Mundial de la Salud ante la aparición del fue testar, testar, y testar. Así lo entendieron países como Japón, del Sur, Alemania, Islandia y Nueva Zelanda. Inclusive este último viene desarrollando la estrategia de la eliminación de la pandemia en lugar de la mitigación que se aplica en la mayoría de naciones. Otra recomendación ha sido -y sigue siéndolo- el lograr una efectiva comunicación con la población.

En el plano local, respecto de lo primero, los entreveros del gobierno en decidir -y luego intentar explicar- la adquisición de pruebas rápidas en vez de las pruebas moleculares, hasta llegar a aceptar con resignación que no es posible comprar más pruebas pues en el mercado internacional existe gran demanda. Con relación a lo segundo, el evidente fracaso del experimento de cavia porcellus propuesto por el Comando Covid-19, acabó inmolando a Farid Matuk quien tuvo que reconocer el garrafal error, aunque escudándose en que la culpa fue del patriarcado, sin mencionar siquiera la palabra renuncia. Llamó la atención que en esta negligencia la cadena de responsabilidades haya sido únicamente del ex-jefe del INEI, sin comentario alguno por parte del Premier o de algún ministro. Vizcarra, en cambio, sacudiéndose del problema que se le avecinaba, dispuso inmediatamente el retorno de la salida (de lunes a sábado) de solamente una persona por núcleo familiar.

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En paralelo, Vicente Zeballos declaró la necesidad de reestructurar las políticas de salud en el país. En más de tres años de gobierno, incluyendo los cinco meses en solitario sin “congreso obstruccionista”. Poniendo más leña a la hoguera, el flamante ministro de salud afirmó decididamente que muchas personas morirán fuera del hospital, incluso en sus propios hogares, disponiéndose para ello del protocolo de atención y recojo de cadáveres.

Mientras esto ocurre al interior del gobierno, el Decano del Colegio Médico del manifestó no tener comunicación alguna con el Presidente ni con el Ministerio de Salud respecto de las acciones y/o decisiones adoptadas con el SARS-CoV-2.

El historiador Israelí Yuval Noah Harari, en entrevista para la BBC, ha señalado que para enfrentar esta crisis a nivel interno tendremos dos opciones: control y vigilancia totalitarios y centralizados, o la solidaridad social y el empoderamiento de los ciudadanos. Obviamente, nos inclinamos por la segunda.

Entendemos que esta pandemia sigue siendo un temible enigma al no encontrarse su cura; sin embargo, el gobierno debe ser consciente que para poder seguir enfrentándola tendrá que implementar -o mejorar los actuales- canales de comunicación dirigidos a la población. Comunicación interna, en la que varias voces de distintas entidades opinen, y se convierta en una sola que transmita la posición del gobierno. Y, comunicación externa, en que esa voz autorizada nos de la seguridad y/o tranquilidad necesaria en cada uno de nuestros hogares. No más improvisación, y eso pasa por bajarle un poco el excesivo protagonismo diario de Vizcarra. Requerimos una autoridad que nos diga las cosas que necesitamos escuchar de manera firme pero esperanzadora, y esto último incluye esbozar estrategias a ser utilizadas a partir del día siguiente de levantada la cuarentena.

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