La estabilidad tributaria en el Perú

Miguel Ludeña

Por: Miguel Ludeña, Asociado sénior del área tributaria del estudio Rebaza, Alcázar & De Las Casas 

No es ajeno que la del covid-19 ha generado a escala mundial –incluido el Perú– una crisis sin precedentes en lo que concierne a temas económicos, sanitarios y sociales. En dicho contexto, según lo indicado en el Marco Macroeconómico Multianual 2021-2024, el Perú implementó una de las políticas económicas mas severas, equivalentes al 20% del producto bruto interno (PBI), a fin de paliar la situación tan compleja que ha sido desatada por esta pandemia.

Desde la perspectiva impositiva, se proyectó que los déficits fiscales a escala mundial serían considerablemente elevados; el impacto en las cuentas fiscales de cada país dependería, en buena cuenta, de la magnitud de la contracción de las actividades económicas y su incidencia en la caída de los ingresos fiscales, además de las medidas implementadas ante el covid-19.

En el caso específico del Perú, se estimó para el 2020 un incremento transitorio del déficit fiscal de 10.7% del PBI con una caída en los ingresos fiscales de alrededor del 21.4%, debido principalmente a: (i) la menor actividad económica, (ii) la incidencia en el comercio internacional, y (iii) las diversas medidas de alivio tributario desplegadas. Distinta situación se ha previsto para el 2021, pues se proyecta una reducción del déficit fiscal –de 10.7% del PBI en el 2020 a 6.2% del PBI en el 2021– debido a la reversión de los impulsos tributarios, en tanto los efectos de la pandemia se vayan diluyendo.

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En la actualidad, de acuerdo con las estadísticas de la administración tributaria, en mayo del 2021 los ingresos tributarios del gobierno central ascendieron a 9,925 millones de soles, cifra que representa un incremento del 32.8% respecto de mayo del 2020. Ello se debe básicamente al incremento en la recaudación de los tributos internos en 19.9% (impuesto a la renta e impuesto general a las ventas), así como de los tributos aduaneros en un 80.1%.

Sin perjuicio de ello, debe tenerse en consideración que a mayo del 2021 se ha producido una disminución en la recaudación del impuesto a la renta, la cual se explica primordialmente por las menores rentas recaudadas por concepto del impuesto a la renta de no domiciliados (-90.5%) y las rentas de segunda categoría (-5%). Esto último se explicaría, entre otros factores, por la regresión que habría en la contratación de proveedores del exterior, así como por la contracción económica en el mercado de capitales.

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Ante dicho panorama, las autoridades tributarias en el ámbito internacional (incluido el Perú) están implementando modificaciones normativas, así como planes de control tributario y/o planes anuales de fiscalización, a fin de reflejar una estrategia que permita elevar los niveles de cumplimiento fiscal de los .

En el caso específico del Perú se vislumbran, entre otros, lineamientos de política tributaria para generar una mayor recaudación impositiva, que son las siguientes:

–Ampliar la base tributaria para fines del impuesto a la renta, razón por la cual se evaluaría un simplificado para incorporar negocios de menor tamaño, con la subsecuente reducción de costos tributarios.

–Dictar medidas que fortalezcan la base tributaria, mejoren la progresividad del impuesto a la renta y combatan los esquemas o prácticas elusivas.

–Énfasis en las actividades de control y fiscalización de la administración tributaria, a fin de reducir el incumplimiento tributario y combatir la informalidad.

–Perfeccionamiento de nuestra legislación fiscal en lo concerniente al gravamen de los negocios basados en la digital.

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En dicho contexto, es claro que la pandemia desatada por el covid-19 ha generado una afectación relevante en el Perú en la recaudación tributaria, la cual si bien ha mostrado una mejoría en el comparativo con los proyectados a mayo del 2021 (en contraste con los reflejados a mayo del 2020), no desmerece el hecho de que se continúen con los lineamientos de política fiscal que permitan en el mediano plazo regularizar dicha situación.

Lo antes mencionado no es menor, pues los ingresos impositivos resultan necesarios para proteger la financiación del gasto público, incluido el mantenimiento y expansión de gubernamentales y de protección social.

Por consiguiente, la nivelación e incremento de la recaudación tributaria constituirá un factor relevante para que el Gobierno pueda cumplir con dicho propósito.

Fuente: El Peruano

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